MIRADOR DE TAORO

Si de algo puede presumir Santa Úrsula es de ofrecer unas vistas excepcionales de la cumbre, la costa, el valle y el Teide. Su situación y abrupta configuración orográfica, marcada por una gran diferencia de altitudes, es el motivo por el que brinda algunas de las mejores panorámicas que pueden disfrutarse en el norte de Tenerife. 

De ahí que no sea de extrañar que la localidad cuente con numerosos miradores, unos más conocidos que otros. Entre los más populares destacan en la parte alta, en la zona de bosque de Las Lagunetas, el conocido como Mirador del Fotógrafo; y en el ámbito de la corona forestal, el de Chimague o Cumbres del Sur y el de Chipeque o Cumbres del Norte. En la costa son conocidos los de las urbanizaciones de La Mancha y La Quinta y el de Lomo Román, todos ellos ofrecen unas impresionantes vistas de los acantilados y del litoral. 

Luego existen otros puntos que, sin ser miradores como tal -ya que no cuentan con ningún tipo de infraestructura-, son verdaderas plataformas naturales de observación paisajística. Es el caso del Mirador de Taoro que se halla en la zona de Tamaide, en el extremo oriental del municipio, cuyo límite lo marca el barranco de El Pino, espacio al que se asoma, mostrando toda su verticalidad, desde la que se atisban unas espectaculares vistas del Valle de La Orotava, presididas por el Teide en lo alto. 

Para llegar a este lugar, partiremos de la conocida como carretera de la Cuesta de la Villa, la TF-21, desde la que tomaremos la calle Taoro, ubicada a unos 100 metros antes del Mirador de Humboldt, a la izquierda (dirección La Orotava). Subiremos por esta empinada y sinuosa vía sin salida y justo al final, donde acaba el pavimento asfaltado, se halla el miradero de Taoro. 

La singularidad de este espacio radica en la perfecta panorámica del valle que nos regala. Un paisaje de cumbre a costa en el que uno puede valorar la belleza que un día cautivó al naturalista y explorador Alexander von Humboldt, quien a buen seguro hubiera subido hasta este punto de haber sabido que las vistas eran tanto o más espectaculares que las que se contemplan desde el mirador que -unos metros más abajo- lleva su nombre. 

Si bien es cierto, que desde esta tribuna también queda patente el rápido desarrollo urbanístico que ha devorado el fértil valle de La Orotava, donde las fincas de plataneras solo dominan las extensiones de terreno en la parte más cercana a la costa. El lugar permite además apreciar cómo la mano del hombre ha adaptado este territorio mediante terrazas y bancales, primero para el cultivo y luego para la construcción de viviendas.

TAORO

Esta denominación procede del nombre por el que los guanches conocían a uno de los nueve territorios o menceyatos en que estaba dividida Tenerife en el momento de la conquista castellana en el siglo XV. Su superficie abarcaba los modernos términos municipales de La Victoria de Acentejo, Santa Úrsula, La Orotava, Puerto de la Cruz, Los Realejos y San Juan de la Rambla. Sus límites eran: por el este el barranco de Acentejo, que lo separaba del bando de Tacoronte; y por el oeste el barranco de la Chaurera, que le servía de frontera con Icod.

Taoro era considerado el más poderoso de la isla y su mencey tenía consideración de Gran Rey, cuya penúltima morada se ubicaba muy cerca de este enclave, en el interior del barranco de El Pino, en la conocida cueva de Bencomo. 

Localización

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2018-07-20T17:32:09+00:00